domingo 8 de noviembre de 2009

¿SER LATINO EN LOS EEUU?

Si, así se titula, sin los signos de interrogación, una serie de programas especiales que la CNN tiene destinados a los “latinos” en los EEUU.

Error. En cualquier otra parte del mundo puede haber latimos, sí, como asiáticos, negros, blancos, marcianos y venusinos.

Pero no en los EEUU.
O, al menos, en lo que los EEUU intentaron ser.
EEUU es el único experimento histórico en la historia de la humanidad que intentó verdaderamente tener, como base de unión, a la igualdad de todos los hombres. El pacto de unión era su Constitución, y ser norteamericano era respetar la Constitución. Fue la única “nación” que no lo fue por la religión, raza o etc., sino por la adhesión a un pacto Constitucional donde se reconocía que todos los hombres habían sido creados libres e iguales por Dios.

Si, claro que fue imperfecto desde el origen. Pero esa “espina clavada” (Maritain) les costó una guerra civil, la lucha por los derechos civiles en los 60 y finalmente votaron sin problemas a un norteamericano no por su raza, sino porque fue mejor en los debates con McCain.

Claro, los EEUU, como todo el mundo, han caído en una idolatría del gobierno central que, en su caso concreto, traiciona sus orígenes históricos más profundos. Pero entre esas deformaciones, el nacionalismo que cierra sus fronteras y los nuevos racismos encubiertos, o al revés, dan una pena profunda.

¿Por qué alguien es norteamericano según su Constitución? Precisamente, por la adhesión al pacto constitucional. No por otra cosa. Cualquier otra cosa es irrelevante. O debería serlo. Si yo fuera ciudadano norteamericano, me ofendería que me dijeran “latino”. No, sería norteamericano, identidad que no se define, precisamente, por la raza. Exaltar a la “latinidad” de un ciudadano norteamericano es racismo al revés. ¿Qué tiene que sea latino, asiático o marciano? Es norteamericano y nada más, porque adhiere a un sistema constitucional.

Pero todo eso parece haberse olvidado. Da una pena profunda. En todos los demás lugares del mundo, “nunca había sido así”. En los EEUU, si. Sólo la vuelta a sus orígenes, en todo sentido, puede sacarlo de su crisis.

domingo 1 de noviembre de 2009

LA ILUSIÓN DE LOS VIEJOS (Y LOS NUEVOS) LIBERALES

Estos 4 artículos que presento tienen un eje conductor: por qué no el liberalismo en el mundo y especialmente en América Latina. Esto es, por qué es tan difícil su difusión y su aplicación. No creo ser pesimista, sino creo que tomar conciencia de estos temas ayuda a que abandonemos lo que Mises llamó "la ilusión de los viejos liberales" (Acción Humana, cap. XXXVII, punto 3) y a actuar en consecuencia.

----------------------------------------------


“Cómo ser liberal clásico en América Latina y no morir en el intento”, en http://www.cadal.org/documentos/nota.asp?id_nota=1415

“Un futuro incierto para las ideas liberales”, en Camino de Libertad (4), 2008, Revista Digital de Política Latinoamericana, en www.hayek.org.ar

“Ideas liberales: ¿qué pasa?”, en Controlando al Leviatán, Revista Digital de Ciencias Políticas (9), 2009, pp. 2-4., en www.hayek.org.ar

“El psicoanálisis y la difusión de las ideas liberales”, en “NOMOI”, Revista Digital sobre Epistemología, Teoría del Conocimiento y Ciencias Cognitivas, (2009), Año 2, Nro. 3, pp. 19-22, en www.hayek.org.ar

lunes 26 de octubre de 2009

COLABORACIÓN DE ALEJANDRO SALA

¿Kirchner 2011? No es imposible pero sí difícil

Si las elecciones presidenciales de 2011 fueran hoy, Néstor Kirchner no tendría ninguna posibilidad de obtener la victoria. Julio Cobos o Carlos Reutemann podrían derrotarlo con claridad. No existen certezas, sin embargo, de que, dentro de dos años, la situación siga siendo la misma.

Después de la derrota en las elecciones legislativas del pasado 28 de junio, Kirchner puso en marcha un operativo tendiente a neutralizar los factores que pudieran impedirle obtener la victoria en las presidenciales de 2011. Hasta el momento, ese operativo marcha “sobre ruedas”. Si los acontecimientos continúan desarrollándose como en los últimos cuatro meses, Kirchner podría volcar la situación electoral en su favor y obtener la victoria en las próximas elecciones presidenciales. Hasta ahora, la oposición no ha logrado neutralizar el avance de Kirchner. La pregunta es: ¿lo logrará de aquí a 2011?

Una razón importante por la cual a la oposición le resulta difícil neutralizar la influencia de Kirchner es que Kirchner no tiene el menor escrúpulo en emplear los recursos del estado como si fueran propios para ponerlos al servicio de sus objetivos políticos. Kirchner ha montado un sistema de prebendas que sitúa a los políticos en una posición de extrema dependencia respecto de él mismo. De ese modo, premia a los aliados y castiga a los insubordinados. Así, Kirchner coopta voluntades políticas que serían proclives a tornarse opositoras y las hace influir a su favor. Kirchner utiliza ese peso político para instrumentar el sistema institucional en favor de sus planes. La estatización de las transmisiones televisivas de fútbol, la ley de medios, la posible intervención en la empresa Papel Prensa y el proyecto de reforma política son algunos de los mecanismos de esa estrategia. A fin de tener “fondos frescos” que le permitan solventar los pagos para cooptar voluntades en un contexto no muy favorable en términos económicos, el gobierno proyecta tomar fondos en los mercados internacionales de crédito. Y para dificultar aún más la gestión de la oposición, el gobierno ha organizado una suerte de “policía popular” integrada por piqueteros a sueldo que, cuando es necesario, apelan a la agresión física, como le ha sucedido recientemente al senador radical Gerardo Morales.

Por medio de todos estos recursos, Kirchner logra desmoralizar a la tropa de la oposición que, de ese modo, tiende a creer que no tiene sentido oponerse al kirchnerismo y que es más conveniente alinearse con el gobierno y obtener los beneficios que la prestación de ese apoyo proporciona.

La oposición no ha logrado, hasta el momento, gestar proyectos alternativos que tengan la suficiente capacidad de convocatoria como para movilizar al pueblo. Conviene señalar también, para dejar en claro el cuadro de situación, que ninguno de los líderes de la oposición ha sido cooptado por el kirchnerismo. Esto significa que los referentes de la oposición siguen nítidamente situados en una postura intransigente respecto del oficialismo. Los dirigentes que han sido absorbidos por el gobierno son figuras de tercera línea, sin ascendiente ni significación propia en el escenario político, aunque con peso cuantitativo en las decisiones concretas.

El problema, para los dirigentes de la oposición, radica en que no logran presentar ante el pueblo un proyecto lo suficientemente atractivo como para aparecer como alternativa al kirchnerismo. Y están además expuestos al riesgo de que, si sacan a relucir un proyecto de esas características, el kirchnerismo inmediatamente apela a los más sucios métodos para desacreditar a los opositores. Algo de esto le ha sucedido en estos días a Mauricio Macri, que había insinuado su intención de lanzar su candidatura presidencial en 2011 y quedó envuelto en un confuso episodio –montado, obviamente, por el gobierno nacional- relacionado con una supuesta práctica de espionaje por parte de un aspirante a ingresar a la Policía Metropolitana.

El kirchnerismo tiene la posibilidad de emplear todos esos métodos inmorales porque tiene a su disposición los recursos estatales. El problema, para el gobierno, es que, a medida que se aproxima el final de su mandato, su capacidad para coaccionar en base al empleo de los recursos estatales tiende a disminuir precisamente porque el plazo de su permanencia en el poder se acota. Al aproximarse el momento en que el kirchnerismo dejaría el poder, también deja de ser atractivo para otras corrientes políticas acordar con quien próximamente dejaría de estar en el gobierno y por lo tanto, de contar con recursos para comprar voluntades. Pero, simultáneamente, el kirchnerismo emplea esos recursos con el propósito de neutralizar la acción de los opositores y, de ese modo, ganar las elecciones y asegurar la continuidad del kirchnerismo en el poder. La cuestión que se plantea, en este contexto, es si el poder decreciente del kirchnerismo llegará a agotarse lo suficientemente rápido como para no dar tiempo a que el gobierno neutralice los factores que pueden impedirle ganar las elecciones. Por ejemplo, si el gobierno consigue controlar los medios periodísticos antes de la campaña electoral, tendrá muchas mayores chances de ganar las elecciones pero si no lo logra, sus posibilidades de obtener la victoria se reducirán. El paso del tiempo opera a favor de la oposición siempre y cuando el control del kirchnerismo sobre los factores institucionales no sea tan intenso como para impedir el desarrollo de los proyectos opositores.

La posibilidad de que el kirchnerismo gane las próximas elecciones es bastante compleja porque tiene en contra a toda la oposición, a todo el poder económico con el campo a la cabeza, a todos los medios periodísticos independientes, a la Iglesia y, principalmente, al pueblo. Con respecto a esto último, conviene tener en cuenta que en Argentina nadie, ni siquiera los militares, logró mantenerse en el poder en contra de la voluntad del pueblo.

Todos estos son los factores de los que depende que el kirchnerismo gane o no las próximas elecciones. Es legítima la hipótesis de que el poder real del kirchnerismo comenzará a desbarrancarse bastante rápidamente a partir del año próximo. A medida que se aproxime el fin de su mandato, la predisposición de los políticos a prestar apoyo al gobierno se irá debilitando y comenzará a ser más rentable políticamente estar en contra que a favor del gobierno. Al mismo tiempo, y también por estar acercándose al final de su mandato, la capacidad del gobierno para emplear los recursos del estado al servicio de sus planes políticos tenderá a decrecer precisamente porque habrá menos predisposición para aceptar propuestas emanadas de la Quinta de Olivos. Y por ese mismo motivo, los dirigentes opositores encontrarán mejores oportunidades para expresar sus propuestas y eso podría hacer surgir las principales candidaturas para las elecciones de 2011. En ese contexto, la capacidad del kirchnerismo para desacreditar a los opositores tenderá a disminuir. Por esta suma de factores, cabe ser prudentemente optimista respecto de que Kirchner no gane las elecciones de 2011. Esperemos que estas conjeturas se concreten porque si se prolongara el mandato kirchnerista más allá de 2011 el futuro del país sería muy desfavorable.

domingo 25 de octubre de 2009

NESTOR KIRCHNER GANARÁ LAS ELECCIONES EN EL 2011

Después del debate que hace semanas estoy teniendo sobre la evolución del peronismo, donde excelentes amigos han opinado que mis opiniones eran utópicas; después de los últimos acontecimientos, donde los Kirchner han probado su casi infinita capacidad política; después de ver cotidianamente las dudas y las divisiones de la "oposición"; después de haber corroborado, una vez más, mi posición del 5 de Abril del 2008, donde dije "...¿Quiénes creemos que son los Kirchner y sus secuaces? ¿Nenes de mamá que se van a asustar? Ahora han endurecido su posición..."; después de haber contemplado una vez más la torpeza de aquellos que "saben de política", después de.................................... He llegado a la desesperada conclusión que es el título de esta entrada. ¿Alguien sería tan amable de refutarme por favor? ¿Alguien sería capaz de refutarme convincentemente? ¡GRACIAS!

domingo 18 de octubre de 2009

LOS CINCO PUNTOS QUE PODRÍAN UNIR A LA OPOSICIÓN EN EL 2011

1) alentar al sector privado con algunas bajas de impuestos o des-regulaciones específicas;

b) equilibrar las cuentas federales y dar un ordenamiento jurídico previsible a la co-participación federal;

c) concomitantemente con la disciplina fiscal, mantener una política monetaria no inflacionaria;

d) lograr (y esto sólo pueden hacerlo los peronistas “justicialistas”) un acuerdo político con las cúpulas sindicales tradicionales de tal modo que no impidan los primeros 3 puntos;

e) mantener una política exterior independiente, abiertos a convenios de cooperación económica y política con Europa, Brasil, Chile y EEUU.
---------------------------------------------------------------


(Para el liberalismo clásico, es casi nada; para la Argentina.......... Es mucho. Para el CONtexto de este texto, ver las entradas del Sábado 10 y Domingo 11 y de ayer Sàbado 17).